lunes, 24 de agosto de 2026

Me lo dijo un colobrí .




Quiero decirte qué ese dolor qué no le cuentas a nadie, va a pasar.  

Qué un día volverás a bailar y a reír sin temor a romperte en el proceso. 

Quiero qué sepas que los días malos no duran para siempre, qué al final vuelve a salir el sol y tú volverás a florecer. 

Quiero decirte qué la herida cerrará, sólo se observa dónde un día dolió demasiado. Si quieres llorar hazlo, hasta secarte,  y luego ve al mar a llenarte el alma de olas y atardeceres. 

Quiero decirte qué siempre habrá amor, siempre me tendrás en tu alma,  y eso es lo más importante.

Regálate las flores, de rosas que te gustan, cómprate ese chocolate que tanto te gusta, comete ese helado de cafe.  Ponte un vestido corto,  y el labial rojo. 

Porque todo pasa, y  no dolerá para siempre. 

Date la  oportunidad de sentir que no puedes más, y luego sorpréndete al darte cuenta que pudiste con todo. 

Todo pasa, esto también pasará, lo prometo. Tu sabes volar, antes volabas por el mundo,  y yo se que no has olvidado como hacerlo,  sólo que en éste tiempo las alas se  te volvieron pesadas.

Yo se que  la vida se te ha puesto  difícil,  pero sólo  será  por un tiempo.

Yo estaré siempre presente para darte la fuerza que necesites, sí, ahí estoy cuándo me miras extraer la miel en nuestro patio.

Me lo dijo un colibrí... 


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“Se cuenta que los colibríes son mensajeros de 
las almas de los que amamos y ya partieron.”





jueves, 13 de agosto de 2026

Fábula: La rana sorda.



Un grupo de ranas viajaba por el bosque y, de repente, dos de ellas cayeron en un pozo profundo. Todas las demás ranas se reunieron alrededor del pozo.

Rápidamente notaron que era más profundo de lo que pensaban, ya que sus compañeras saltaban pero no podían lograr salir de él.  Saltaban una y otra vez, con todas sus fuerzas, pero sus saltos no eran suficientes para logar escapar. Fue entonces cuando las ranas de la superficie empezaron a gritar a las que se encontraban en el pozo para que dejaran de intentarlo:

¡No lo intentéis! —Gritaban a las pobres ranitas del pozo— ¡Nunca lo lograréis! ¡Lo mejor es que os rindáis de una vez!

Finalmente, una de las ranas puso atención a lo que las demás decían y se rindió. Ella se desplomó y murió.

En cambio, su compañera, lejos de desmoralizarse, cada vez lo intentaba con más ímpetu. Y, aunque las otras ranas seguían gritando que renunciara, ella no desistía:

—¡Deja de sufrir! ¡Renuncia ya!

Pero aquella rana parecía incansable y no se detenía.

Entonces, de repente, frente a los ojos atónitos de las ranas que se encontraban en la superficie, la rana que quedaba en el pozo logró saltar lo suficientemente alto como para salir de donde estaba, dejando a las otras completamente maravilladas. 

¡No podían creer que la rana hubiera logrado salir, incluso aunque le habían dicho que se rindiera porque nunca lo iba a lograr! Más tarde, eso sí, se dieron cuenta de que la rana que había logrado salir era sorda, y que en realidad creía que la estaban dando aliento, lo cual le dio la motivación suficiente como para logar salir finalmente del pozo.

La moraleja de esta historia, es que nuestras palabras tienen un gran poder. Por eso, cuando le damos aliento a alguien, esa persona puede llegar muy lejos, como la ranita que logró salir del pozo gracias a creer que sus compañeras la estaban alentando. Del mismo modo, debemos tener en cuenta que las palabras negativas pueden llegar a desmoralizar a los demás llegando a hacer mucho daño, como le sucedió a la ranita que se quedó en el pozo. ¡En nuestra mano puede estar!


viernes, 31 de julio de 2026

Las Rayas de la Cebra


 "Las Rayas de la Cebra y las Lecciones Ocultas de la Vida"

¿Sabías que, al igual que nuestras huellas dactilares, las cebras tienen rayas únicas? Cada patrón es irrepetible, lo que las convierte en individuos irrepetibles en el reino animal. Pero, detrás de esta aparente curiosidad, hay una metáfora poderosa que puede transformar nuestra percepción de la vida.

Las rayas de las cebras no solo las hacen hermosas; también les dan un propósito. En manada, estas franjas entrelazadas confunden a los depredadores, creando una especie de ilusión óptica que las protege. Es como si la naturaleza hubiese diseñado un "truco de magia" para garantizar su supervivencia. ¿Qué podemos aprender de ellas?

Lección 1: Cada uno de nosotros tiene un "patrón único".

Al igual que las rayas de las cebras, todos poseemos algo que nos distingue, algo que no puede ser replicado por nadie más. Sin embargo, en lugar de esconderlo, debemos aprender a valorarlo, a entender que nuestra singularidad es una fuerza, no una debilidad.

Lección 2: En la unión está la fortaleza.

Cuando las cebras se reúnen, sus rayas se entrelazan y forman un frente común que desconcierta a los depredadores. Como seres humanos, podemos lograr lo mismo: trabajar en comunidad para enfrentar desafíos que, solos, serían imposibles de superar.

Lección 3: La elegancia también puede ser una estrategia.
¿Quién dijo que lo funcional no puede ser hermoso? Las rayas de las cebras no solo las protegen, sino que las hacen inolvidables. ¿Por qué no aplicar este principio en nuestra vida? Que lo que hacemos con propósito también refleje nuestra esencia y nuestro estilo único.
Imagina a las cebras como un reflejo de nuestra humanidad.
Si las cebras fueran humanas, quizás también se preocuparían por cómo lucen sus rayas. “¿Te parecen demasiado anchas?” “No quiero usar el mismo diseño que tú, ¡qué bochorno!” Suena gracioso, pero la verdad es que todos, en algún momento, nos hemos preocupado por cómo los demás nos perciben. La clave está en recordar que lo importante no es competir, sino reconocer nuestra autenticidad.

Reflexión Final
Cuando mires a una cebra, no solo veas un animal exótico. Mira una lección de la naturaleza que nos enseña sobre individualidad, trabajo en equipo y la belleza de ser diferentes. Cada raya cuenta una historia, así como cada uno de nosotros tiene algo especial que aportar.

sábado, 4 de julio de 2026

Pertenecer.



Pertenecer no es encajar a la fuerza, es descansar sin miedo en un lugar, en un vínculo o una mirada.

 Es cuando nuestro cuerpo no se tensa, cuando la respiración se vuelve más profunda y ya no necesitamos explicarnos todo el tiempo.

Pertenecer es ese instante silencioso en que mi mente deja de defenderse y nuestro corazón baja sus armas.
Hay algo en el cuerpo que lo reconoce primero, los hombros se sueltan, el pecho se abre apenas,
y aparece una calma suave casi imperceptible cómo si por fin pudiera ser sin pedir permiso.

La felicidad de pertenecer no es euforia, es quietud.

Es saber, sin palabras, que hay un lugar donde no tengo que demostrar nada.
Dónde mi historia no es demasiado, donde ni presencia alcanza.

Y en ese espacio mi mente deja de buscar y mi cuerpo deja de resistir.

Y algo dentro de mí, susurra:
Aquí estoy. Aquí soy. Aquí pertenezco.


Gracias a mi querida Flora 

por enviarme esta bonita reflexión...cuando a veces el cuerpo se revela contra una misma, con tensiones y ansiedades, porque no nos sentimos bien en ese lugar o momento de nuestra vida (esa falta de paz mental). 

Recordar esta reflexión ayuda a respirar profundo sin necesidad de explicar lo que nos hace sentir bien y el lugar donde queremos estar. 


sábado, 13 de junio de 2026

Como arreglar el mundo.



 Un científico, que vivía preocupado con los problemas del mundo, estaba resuelto a encontrar los medios para aminorarlos. Pasaba días en su laboratorio en busca de respuestas para sus dudas.

Cierto día, su hijo de siete años invadió su santuario decidido a ayudarlo a trabajar. El científico, nervioso por la interrupción, le pidió al niño que se fuese a jugar a otro lado.

Viendo que era imposible sacarlo, el padre pensó en algo que pudiese darle, con el objetivo de distraer su atención.

De repente, se encontró con una revista en donde había un mapa con el mundo, justo lo que precisaba. Con unas tijeras recortó el mapa en varios pedazos, y junto con un rollo de cinta se lo entregó a su hijo diciendo: "como te gustan los rompecabezas, te voy a dar el mundo todo roto para que lo repares sin ayuda de nadie ".

Entonces calculó que al pequeño le llevaría diez días componer el mapa... pero no fue así. Pasadas algunas horas, escuchó la voz del niño que lo llamaba calmadamente:

- Papá, Papá, ya lo hice todo, conseguí terminarlo.

Al principio el padre no creyó al niño. Pensó que sería imposible que a su edad, hubiera conseguido recomponer un mapa que jamás había visto antes.

Desconfiado, el científico levantó la vista de sus anotaciones con la certeza de que vería el trabajo digno de un niño.

Para su sorpresa, el mapa estaba completo, todos los pedazos habían sido colocados en sus lugares debidos.

¿Cómo era posible? ¿Cómo el niño había sido capaz?...

Con asombro le preguntó a su hijo:

- Hijo si tú no sabías como era el mundo ¿Cómo lo has hecho?

- Papá - respondió el niño- yo no sabía como era el mundo, pero cuando sacaste el mapa de la revista para recortarlo, vi que del otro lado estaba la figura de un hombre. Así que le di la vuelta a los recortes y comencé a recomponer al hombre, que si sabia como era. Cuando conseguí arreglar al hombre, di vuelta a la hoja y vi que había arreglado el mundo.


Gabriel García Márquez


viernes, 15 de mayo de 2026

La Vida (Ayer y Hoy)

 


Imagina por un momento que hubieras nacido en el año 1900.

-Cuando tienes 14 años comienza la Primera Guerra Mundial y termina cuando tienes 18 con un saldo de 22 millones de muertos.

-Poco después aparece una pandemia mundial, la Gripe Española, matando a 50 millones de personas. Y tú estás vivo y con 20 años.

-Cuando tienes 29 años sobrevives a la crisis económica mundial que comenzó con el derrumbe de la Bolsa de Nueva York, ocasionando inflación, desempleo y hambruna.

-Cuando tienes 33 años los Nazis llegan al poder.

-Cuando tienes 36 años comienza la Guerra Civil Española y acaba cuando cumples 39.

-Cuando tienes 39 años comienza la Segunda Guerra Mundial y termina cuando tienes 45 años con un saldo de 60 millones de muertos. En el Holocausto mueren 6 millones de judíos.

-Cuando tienes 52 años comienza la guerra de Corea.

-Cuando tienes 64 años comienza la guerra de Vietnam y termina cuando tienes 75 años.

-Un niño que nace en 1985 piensa que sus abuelos no tienen la menor idea de lo difícil que es la vida, pero ellos han sobrevivido a varias guerras y catástrofes.

-Hoy nos encontramos con todas las comodidades en un mundo nuevo, y nos quejamos por todo, aprendamos de nuestra Historia.



viernes, 1 de mayo de 2026

Vive en armonía contigo mismo.


Nada de lo que hacemos agradará a los que no valoran la vida, la fe y la esperanza. Mas eso no debe tener importancia para ti, tú debes ser mejor cada día; nunca lograrás complacer a todos, eres una persona única y no hay otra que haga o piense como tú.

Seguramente muchas veces tratarás de hacer cosas buenas y no lo lograrás; otras veces, cuando consigas hacer cosas buenas no te lo reconocerán ni agradecerán. Sea como sea, nunca dejes que la falta de éxito o reconocimiento te quite las ganas de seguir haciendo lo correcto, siempre sigue adelante sin perder tus buenas buenas intenciones... quizás algún día los seres humanos logremos vivir en armonía y en paz con todos.

-Siempre tengamos en cuenta que si actuamos mal, acabaremos recibiendo más de lo mismo; el odio crea más odio, pero el amor mucho más amor