lunes, 22 de diciembre de 2025

Escojo cuidar de mí, ser feliz

Hay personas, a veces amigos, que no aportan nada bueno a nuestras vidas. Personas que sólo saben criticar y ver lo malo en los demás. Son personas llenas de rabia, rencor y envidia.

No nos conviene estar junto a personas así. Debemos buscar nuestra felicidad, ver la vida de forma positiva, y si pasamos tiempo con estas personas nos acabarán contagiando y amargando.

Yo decido ser feliz, tener amistades que aporten a mi vida y no que me estén restando. ¿Y tú, qué escoges?

Siempre tenemos la opción de elegir
si vivir amargadamente o intentando ser felices.

Podemos pasar por momentos de rabia, rencor y envidia… pero esas emociones no deben albergarse en nuestro corazón de forma permanente, deben ser sólo pasajeras, deben quedar atrás. Es necesario que controlemos esas emociones negativas y todo lo que llevamos dentro de nuestro interior.

YO QUIERO SER FELIZ y cada día trato de serlo, trato de ayudar a muchas personas y no tengo cabida en mi corazón ni tiempo para personas tan amargadas.

Si te reconoces como una persona negativa, que siempre ve problemas en todo y sientes que todos están siempre en tu contra: intenta calmarte. Una vez lo logres podrás ver las cosas con mayor objetividad, hacerte cargo de tus emociones y no enojarte con las personas que en su momento se alejaron de ti.

Tú al igual que yo, somos dueños de nuestros actos. Has tomado decisiones que te han llevado a donde estás y a ver las cosas como las ves. Debes asumir que tus decisiones tienen consecuencias sobre tu vida y tu visión de la vida. Todo puede cambiar, pero depende de ti y no de los demás. Tú puedes escoger salir de esa amargura que no te deja ver la luz del sol. La decisión es tuya. 

Nunca más permitas que alguien te manipule.

Se feliz, te lo mereces.




martes, 18 de noviembre de 2025

Maestra ¿Qué es el Amor?


Uno de los niños de una clase de educación infantil preguntó:

* Maestra… ¿qué es el amor?

La maestra sintió que la criatura merecía una respuesta que estuviese a la altura de la pregunta inteligente que había formulado. Como ya estaban en la hora del recreo, pidió a sus alumnos que dieran una vuelta por el patio de la escuela y trajeran cosas que invitaran a amar o que despertaran en ellos ese sentimiento. Los pequeños salieron apresurados y, cuando volvieron, la maestra les dijo:

* Quiero que cada uno muestre lo que ha encontrado.

El primer alumno respondió:

* Yo traje esta flor… ¿no es bonita?

A continuación, otro alumno dijo:

- Yo traje este pichón de pajarito que encontré en un nido… ¿no es gracioso?

Y así los chicos, uno a uno, fueron mostrando a los demás lo que habían recogido en el patio.

Cuando terminaron, la maestra advirtió que una de las niñas no había traído nada y que había permanecido en silencio mientras sus compañeros hablaban. Se sentía avergonzada por no tener nada que enseñar.

La maestra se dirigió a ella:

* Muy bien, ¿y tú?, ¿no has encontrado nada que puedas amar?

La criatura, tímidamente, respondió:

- Lo siento, seño. Vi la flor y sentí su perfume, pensé en arrancarla pero preferí dejarla para que exhalase su aroma durante más tiempo. Vi también mariposas suaves, llenas de color, pero parecían tan felices que no intenté coger ninguna. Vi también al pichoncito en su nido, pero…, al subir al árbol, noté la mirada triste de su madre y preferí dejarlo allí…

Así que traigo conmigo el perfume de la flor, la libertad de las mariposas y la gratitud que observé en los ojos de la madre del pajarito. ¿Cómo puedo enseñaros lo que he traído?

La maestra le dio las gracias a la alumna y emocionada le dijo que había sido la única en advertir que lo que amamos no es un trofeo y que al amor lo llevamos en el corazón.

El amor es algo que se siente.

Hay que tener sensibilidad para vivirlo. 



sábado, 4 de octubre de 2025

El viejo samurai


Había una vez en el antiguo Japón un viejo samurai ya retirado que se dedicaba a enseñar el arte de la meditación a sus jóvenes alumnos. A pesar de su avanzada edad, corría la leyenda que todavía era capaz de derrotar a cualquier adversario.

Cierto día apareció por allí un guerrero con fama de ser el mejor en su género. Era conocido por su total falta de escrúpulos y por ser un especialista en la técnica de la provocación. Este guerrero esperaba que su adversario hiciera el primer movimiento y después, con una inteligencia privilegiada para captar los errores del contrario, atacaba con una velocidad fulminante. Nunca había perdido un combate.

Sabiendo de la fama del viejo samurai, estaba allí para derrotarlo y así aumentar su fama de invencible. El viejo aceptó el reto, y se vieron en la plaza pública con todos los alumnos y gentes del lugar.

El joven empezó a insultar al viejo maestro. Le escupió, tiró piedras en su dirección, le ofendió con todo tipo de desprecios a él, sus familiares y antepasados. Durante varias horas hizo todo para provocarlo, pero el viejo maestro permaneció impasible.

Al final de la tarde, exhausto y humillado, el joven guerrero se retiró. Los discípulos corrieron hacia su maestro y le preguntaron cómo había soportado tanta indignidad de manera cobarde sin sacar su espada, asumiendo el riesgo de ser vencido.

- "Si alguien te hace un regalo y tu no lo aceptas... ¿a quién pertenece ese regalo?", preguntó el samurai.

- "A quién intentó entregarlo", respondió un discípulo.

- "Pues lo mismo vale para la rabia, la ira, los insultos y la envidia", dijo el maestro. "Cuando no son aceptados continúan perteneciendo a quien los cargaba consigo."



domingo, 28 de septiembre de 2025

Comprar a un hijo.


Una joven pareja entró en el mejor comercio de juguetes de la ciudad. Ambos se entretuvieron mirando los juguetes alineados en las estanterías. Había de todo tipo. No llegaban a decidirse. Se les acercó una dependienta muy simpática.

- "Mira", le explicó la mujer. "Tenemos una niña muy pequeña, pero estamos casi todo el día fuera de casa y, a veces, hasta de noche."

- "Es una cría que apenas sonríe", continuó el hombre. "Quisiéramos comprarle algo que la hiciera feliz, algo que le diera alegría aún cuando estuviera sola"

- "Lo siento", sonrió la dependienta con gentileza. "Pero aquí no vendemos padres." 


Del libro "La silla vacía y otras historias"



miércoles, 9 de julio de 2025

El dulce sabor de una mujer exquisita.

Una mujer exquisita no es aquella que más hombres tiene a sus pies;

Si no aquella que tiene uno solo que la hace realmente feliz.

Una mujer hermosa no es la más joven, ni la más flaca, ni la que tiene el cutis más terso o el cabello más llamativo;

Es aquella que con tan sólo una franca y abierta sonrisa, con una simple caricia y un buen consejo puede alegrarte la vida.

Una mujer valiosa no es aquella que tiene más títulos, ni más cargos académicos;

Una mujer exquisita no es la más ardiente (aunque si me preguntan a mí, todas las mujeres son muy ardientes… y los que estamos fuera de foco somos los hombres); sino la que vibra al hacer el amor solamente con el hombre que ama. 

Una mujer interesante no es aquella que se siente halagada al ser admirada por su belleza y elegancia; es aquella mujer firme de carácter que puede decir NO.

Y un HOMBRE… UN HOMBRE EXQUISITO es aquel que valora a una mujer así.


Gabriel García Márquez.






jueves, 29 de mayo de 2025

Un camino embarrado

Tanzan Y Ekido iban un día por un camino embarrado.

 Caía una fuerte lluvia. Al llegar a un recodo, se encontraron a una joven encantadora con kimono y faja de seda, que no podía atravesar el cruce.

“Vamos, muchacha”, dijo Tanzan enseguida, y alzándola en brazos la pasó.

Ekido no volvió a hablar hasta la noche, cuando llegaron a alojarse en un templo. Entonces no pudo contenerse más. “Nosotros los monjes, no debemos acercarnos a las mujeres”, le dijo a Tanzan, “especialmente a las jóvenes y bonitas. Es peligroso. ¿Por qué hizo usted eso?”.

“Yo dejé a la chica allá atrás”, dijo Tanzan. “¿Usted todavía la está cargando?”.

Reflexión

A veces nos cuesta ver la diferencia entre un problema real y uno mental. Un problema real es aquel que cualquier persona es capaz de reconocer, como puede ser una enfermedad terminal.  El problema mental es el que mayoría de las personas no considera un problema y sin embargo, para aquel que si lo considera un problema es muy difícil de superar.

Diferenciar entre lo que ven nuestros ojos y lo que nuestra mente quiere que veamos es importante, para que no creemos problemas dónde no los hay y para poder tomar acción sobre aquellos que necesitan nuestra atención. Esta no es más que una forma de simplificar nuestra vida y así poder ver las alegrías del día a día.




sábado, 3 de mayo de 2025

Consejos que pueden resultar útiles-3

 En el  día de la madre: Dedicado a las personas que nos han hecho madres...nuestros hij@s

Para los hijos de familiares y amig@s y para ti, Sergio.
















Carta de una madre que prepara a su hijo para el futuro.













martes, 18 de marzo de 2025

¿Qué prefieres, llevar la razón o ser feliz?

 




¿Eres tú de aquellas personas que siempre creen, quieren o necesitan tener la razón? ¿Qué están dispuestas a todo para demostrar que tienen la razón? ¿Los demás te preguntan por qué siempre quieres tener la razón? En cualquier discusión, al final ¿siempre eres tú quien tiene la última palabra, pero ni tú ni los demás se sienten satisfechos? ¿Discutes o gritas para convencer a los demás de que tú tienes la razón? Si es así, ¿esto te hace realmente feliz?

 

Este tipo de personas que siempre tienen la razón, ¿son en realidad felices? Se enojan cuando los demás no están de acuerdo con ellos/as o con sus opiniones o creencias. Insisten en tener siempre la última palabra en cualquier situación y jamás reconocen que pueden estar equivocados/as.

 

Las personas que tienen la necesidad de tener la razón todo el tiempo, basan su autoestima en tener siempre la razón. En el fondo, creen que si los demás no están de acuerdo con ellos/as, entonces no son valiosos/as o dignos/as de amor. Desesperadamente necesitan, inconscientemente, que los demás estén de acuerdo con ellos/as para sentirse bien, lo cual de cualquier manera nunca logran, ya que nuestro bienestar siempre viene de dentro de nosotros/as mismos/as.


El siempre querer tener la razón es una forma de violencia o agresión, ya que este patrón generalmente termina con un “perdedor” y un “ganador”, y los efectos son similares a aquéllos del abuso físico. La sumisión de la otra parte es inevitable. De hecho, este tipo de actitud es también considerada una forma de abuso emocional. Un padre o madre así, es particularmente dañino/a para sus hijos, porque el/la niño/a aprende a sentirse el “perdedor” y que sus opiniones no son válidas o importantes. Este tipo de actitud es un reflejo directo de una baja autoestima. Y desafortunadamente la baja autoestima de los padres afecta el desarrollo de una autoestima sana en los hijos.

 

También encontramos muy frecuentemente este tipo de actitud en jefes y propietarios de negocios. Desafortunadamente, este comportamiento crea ambientes de deslealtad, deshonestidad, falta de cooperación, ineficiencia y rotación de personal en las empresas.

 

Si eres de este tipo de personas, no comiences a criticarte y a sentirte mal, porque eso no te va a llevar a ninguna parte. Lo que sí puedes hacer es comenzar a trabajar en ello. Recuerda que tú eres una persona maravillosa con muchas cualidades positivas, y que siempre tienes la oportunidad, en cualquier momento, de elegir ser diferente. Empieza por recordarte a ti mismo/a de tu valor intrínseco como ser humano. Cuando estés en medio de una discusión o desacuerdo, trata de imaginar cómo sería ese conflicto si el resultado no fuera importante. Comienza por permitir a otros manifestar y defender su punto de vista, aunque sea diferente al tuyo, sin tener que lastimar los sentimientos de los demás.

 

En cualquier relación, si hay alguien que siempre tiene que tener la razón, podemos apostar que habrá problemas. No es necesario ser adivino para saber que cuando una persona está determinada a ganar todos los argumentos o desacuerdos a toda costa, cualquier relación será dañada, ya que esta actitud interfiere con una comunicación sana, con un proceso compartido de toma de decisiones, destruye la autoestima y la confianza de la otra parte, y evita la igualdad en una relación.

 

Una buena comunicación en cualquier relación, depende de que ambas partes se sientan seguras para expresar sus propios puntos de vista individuales, sin ser criticados/as o menospreciados/as. Si una persona no respeta las opiniones de la otra persona, no será posible una comunicación verdadera.

 

De acuerdo con Epictetus: “Tenemos dos oídos y una boca para que podamos escuchar lo doble de lo que hablamos”. Al escuchar atentamente y con un sentido de curiosidad, podemos permanecer abiertos/as a la otra persona, mientras continuamos aprendiendo más acerca de ellos. Pero primero tenemos que comprender que no tenemos todas las respuestas correctas a todo. Nadie las tiene. ” El primer paso hacia el conocimiento es saber que somos ignorantes”.

Es arrogante para cualquier persona el pensar que sus opiniones siempre son las correctas. Es arrogante pensar que no hay valor en escuchar a los demás y en abrirnos a nuevos puntos de vista y acercamientos. Es arrogante humillar a otros sólo porque difieren de nuestra manera de pensar. ¿No lo crees así?

 

Cuando demandas que los demás admitan que tú tienes la razón y que ellos están equivocados, estás demostrando tus propias limitaciones e inseguridades. Cuando juzgas a los demás, no los estás definiendo a ellos/as, te estás definiendo a ti mismo/a.

 

Una de las características de la inteligencia es aceptar que hay cosas que no sabemos y comprender que siempre hay mucho más por aprender. La madurez emocional se demuestra siendo capaces de admitir cuando estamos equivocados/as, que no tenemos todas las respuestas, y saber que a veces es necesario disculparnos.

 

No se puede lograr intimidad y confianza cuando estás enfocado/a en ganar cada discusión y probar que la otra persona está equivocada. En una relación sana, ambos individuos se pueden sentir seguros de expresar sus sentimientos y pensamientos reales. Ciertamente es posible estar en desacuerdo sin ser grosero/a y sin requerir que la otra persona admita que tú tienes la razón.

Al demostrar respeto por los puntos de vista de los demás, profundizas la confianza en la relación. Al dejar ir tu necesidad de siempre tener la razón o “ganar”, aumentas enormemente tus oportunidades de crear y sostener una relación satisfactoria.

 

La mejor cualidad que un ser humano puede poseer es la tolerancia. Es lo que nos permite ver las cosas desde el punto de vista de la otra persona. Es la generosidad que concede a los demás el derecho a tener sus propias peculiaridades. Es la grandeza que nos permite dejar que la gente sea feliz a su manera. La persona que puede respetar y tolerar a los demás, es capaz de crear relaciones en donde ambas partes ganen, en donde la comunicación y la confianza pueden crecer segura y libremente. Si quieres ser feliz, deja ir la lucha y la tensión sobre quién tiene la razón y enfócate en lo que es más importante, en profundizar los sentimientos de amor, confianza y satisfacción en tus relaciones.



martes, 11 de marzo de 2025

12 Pasos para Simplificar Tu Vida…

1. Ordena tu vida

– Sentirás una gran oleada de inspiración cuando te deshagas de cosas que ya no son útiles en tu vida – Así que mientras menos posesiones necesites asegurar, cuidar, desempolvar, organizar y mover, más próximo estarás de ser libre.

2. Elimina de tu agenda las actividades y obligaciones innecesarias e indeseables

– Dile “no” a las exigencias excesivas, y no te sientas culpable de inyectar una dosis de tiempo libre a tu rutina diaria.

3. Asegúrate de que tu tiempo libre sea libre

– Pasar una tarde leyendo o escribiendo cartas, viendo una película con un ser querido, cenar con los hijos o hacer ejercicio, es más inspirador que asistir a un evento en el que suelen abundar las conversaciones inútiles.

4. Saca tiempo para la meditación y el yoga

– Saca por lo menos 20 minutos diarios, siéntate en silencio y establece un contacto consciente con Dios

5. Regresa a la sencillez de la naturaleza

– No hay nada que sea más inspirador que la naturaleza, camina o acampa en el bosque; nada en un río, lago o en el mar; siéntate frente a una fogata, monta a caballo o esquía en la nieve.

6. Marca distancia entre tú y tus críticos

- Dales una bendición silenciosa a quienes andan buscando defectos o son amigos de las confrontaciones y apártate de su energía tan rápido como sea posible.

7. Saca un tiempo para tu salud

– Recuerda que tu cuerpo es el templo sagrado donde vives durante esta vida, así que saca un poco de tiempo cada día y haz ejercicio

8. Juega, juega, juega

– Simplificarás tu vida y te sentirás inspirado si aprendes a jugar en vez de trabajar toda tu vida.

9. Disminuye el ritmo

– Cuando vayas en tu coche, disminuye la velocidad y relájate. Desacelera tu forma de hablar, tus pensamientos y el ritmo frenético de todo lo que haces. Dedica más tiempo a escuchar a los demás; sé consciente de tu inclinación a interrumpir y a dar por terminadas las conversaciones, y opta más bien por escuchar.

 Detente y aprecia las estrellas en una noche despejada, o las formas de las nubes en un día gris. Siéntate en un centro comercial y observa cómo todas las personas parecen ir deprisa y sin rumbo alguno.

10. Haz todo lo posible para evitar las deudas

– Recuerda que estás intentando simplificar tu vida, así que no necesitas comprar objetos que la complicarán y la trastornarán. Si no puedes adquirirlos, olvídate de ellos hasta que puedas hacerlo; al contraer deudas, sólo agregas más capas de ansiedad a tu vida.

11. Olvídate del valor efectivo

– No te niegues a los placeres de la vida por razones monetarias; no determines tus compras por el hecho de obtener un descuento, y no te prives de sentir alegría porque no te hicieron una rebaja.

12. Acuérdate de tu Espíritu

– Si la vida te parece muy compleja, rápida, desordenada, frenética o difícil, acuérdate de tu propio Espíritu. Estás enca­minado a la inspiración, un lugar sencillo y pacífico en donde estás en armonía con la sincronización perfecta de toda la creación. Viaja mentalmente allí y detente con frecuencia para recordar lo que realmente quieres.