jueves, 29 de agosto de 2024

Cuidado con los burros de tu alrededor.

 



Una historia sencilla pero profunda del reino animal ofrece una lección atemporal sobre la inutilidad de discutir con aquellos que están cerrados a la razón o a la verdad. La historia es así:

Un día, un burro le dijo a un tigre: “La hierba es azul”. El tigre, desconcertado, respondió: “No, la hierba es verde”. Su debate se volvió cada vez más acalorado, y decidieron someter el asunto a arbitraje, buscando la sabiduría del león, el rey de la selva.

Al acercarse al león en su trono, el burro comenzó a gritar: “¡Su Alteza, no es cierto que la hierba es azul?” El león, viendo la situación tal como era, respondió: “Si tú crees que es cierto, la hierba es azul”. Regocijado, el burro continuó: “El tigre no está de acuerdo conmigo, me contradice y me molesta. Por favor, castígalo”. El león entonces declaró: “El tigre será castigado con tres días de silencio”.

El burro, triunfante, saltó de alegría y se fue cantando: “¡La hierba es azul, la hierba es azul...”

El tigre, perplejo, le preguntó al león: “Majestad, ¿por qué me has castigado? Después de todo, la hierba es verde”. El león respondió: “Tú sabes y has visto que la hierba es verde”. Confundido, el tigre preguntó: “¿Entonces por qué me castigas?” El león respondió: “Esto no tiene nada que ver con la cuestión de si la hierba es azul o verde. El castigo es porque es degradante para una criatura valiente e inteligente como tú perder el tiempo discutiendo con un asno, y encima, viniste a molestarme con esa pregunta solo para validar algo que ya sabías que era verdad!”

El mensaje clave de esta historia reside en su moral simple pero poderosa: no tiene sentido discutir con alguien que no está interesado en la verdad o la realidad, sino solo en la rectitud de sus creencias o ilusiones. Cuando se enfrenta a tal obstinación, la inteligencia se demuestra mejor alejándose, no participando en debates inútiles.


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