miércoles, 16 de enero de 2019

El puente



Había una vez dos hermanos, Tomás y Javier. Vivían uno al frente del otro en dos casas de una hermosa campiña.

Por problemas pequeños, que al acumularse sin resolverse se fueron haciendo grandes con el tiempo, los hermanos dejaron de hablarse. Incluso evitaban cruzarse en el camino.

Cierto día llegó a la casa de Tomás un carpintero y le preguntó si tendría trabajo para él. Tomás le contestó:

—¿Ve usted esa madera que está cerca de aquel riachuelo? Pues la he cortado ayer. Mi hermano Javier vive en frente y, a causa de nuestra enemistad, desvió ese arroyo para separarnos definitivamente. Así que yo no quiero ver más su casa. Le dejo el encargo de hacerme una cerca muy alta que me evite la vista de la casa de mi hermano.

Tomás se fue al pueblo y no regresó sino hasta bien entrada la noche.

Cuál no sería su sorpresa al llegar a su casa, cuando, en vez de una cerca, encontró que el carpintero había construído un hermoso puente que unía las dos partes de la campiña.

Sin poder hablar, de pronto vio en frente suyo a su hermano, que en ese momento estaba atravesando el puente con una sonrisa:

— Tomás, hermano mío, no puedo creer que hayas construído este puente, habiendo sido yo el que te ofendió. Vengo a pedirte perdón. Los dos hermanos se abrazaron.

Cuando Tomás se dio cuenta de que el carpintero se alejaba, le dijo:

—Buen hombre, ¿cuánto te debo? ¿Por qué no te quedas?

—No, gracias —contestó el carpintero—. ¡Tengo muchos puentes que construir!





lunes, 14 de enero de 2019

Compartir nuestra luz


Hu-Song, filosofo de Oriente, contó a sus discípulos la siguiente historia:

- "Varios hombres habían quedado encerrados por error en una oscura caverna donde no podían ver casi nada. Pasó algún tiempo, y uno de ellos logró encender una pequeña tea. Pero la luz que daba era tan escasa que aún así no se podía ver nada. Al hombre, sin embargo, se le ocurrió que con su luz podía ayudar a que cada uno de los demás prendieran su propia tea y así, compartiendo la llama con todos, la caverna se iluminó".

Uno de los discípulos pregunto a Hu-Song:

- "¿Qué nos enseña, maestro, este relato?"

Y Hu-Song contestó:

- "Nos enseña que nuestra luz sigue siendo oscuridad si no la compartimos con el prójimo. Y también nos dice que el compartir nuestra luz no la desvanece, sino que por el contrario, la hace crecer."





martes, 8 de enero de 2019

El paquete de galletas



Había una vez una señora que debía viajar en tren.

Cuando la señora llegó a la estación, le informaron de que su tren se retrasaría aproximadamente una hora. Un poco fastidiada, se compró una revista, un paquete de galletas y una botella de agua. Buscó un banco en el andén central y se sentó, preparada para la espera.

Mientras ojeaba la revista, un joven se sentó a su lado y comenzó a leer un diario. De pronto, sin decir una sola palabra, estiró la mano, tomó el paquete de galletas, lo abrió y comenzó a comer. La señora se molestó un poco; no quería ser grosera pero tampoco hacer de cuenta que nada había pasado. Así que, con un gesto exagerado, tomó el paquete, sacó una galleta y se la comió mirando fijamente al joven.

Como respuesta, el joven tomó otra galleta y, mirando a la señora a los ojos y sonriendo, se la llevó a la boca. Ya enojada, ella cogió otra galleta y, con ostensibles señales de fastidio, se la comió mirándolo fijamente.

El diálogo de miradas y sonrisas continuó entre galleta y galleta. La señora estaba cada vez más irritada, y el muchacho cada vez más sonriente. Finalmente, ella se dio cuenta de que sólo quedaba una galleta, y pensó: "No podrá ser tan caradura" mientras miraba alternativamente al joven y al paquete. Con mucha calma el joven alargó la mano, tomó la galleta y la partió en dos. Con un gesto amable, le ofreció la mitad a su compañera de banco.


-¡Gracias! -dijo ella tomando con rudeza el trozo de galleta.

-De nada -contestó el joven sonriendo, mientras comía su mitad.

Entonces el tren anunció su partida. La señora se levantó furiosa del banco y subió a su vagón. Desde la ventanilla, vio al muchacho todavía sentado en el andén y pensó: "¡Qué insolente y mal educado! ¡Qué será de nuestro mundo!" De pronto sintió la boca reseca por el disgusto. Abrió su bolso para sacar la botella de agua y se quedó estupefacta cuando encontró allí su paquete de galletas intacto.

Reflexión del Cuento

Cuántas veces nuestros prejuicios y decisiones apresuradas nos hacen valorar erróneamente a los demás y cometer graves equivocaciones. Cuántas veces la desconfianza, ya instalada en nosotros, hace que juzguemos arbitrariamente a las personas y las situaciones, encasillándolas en ideas preconcebidas alejadas de la realidad. Por lo general nos inquietamos por eventos que no son reales y nos atormentamos con problemas que tal vez nunca van a ocurrir.

Dice un viejo proverbio: «Peleando, juzgando antes de tiempo y alterándose no se consigue jamás lo suficiente; pero siendo justo, cediendo y observando a los demás con una simple cuota de serenidad, se consigue más de lo que se espera».

¿En qué situación has juzgado algo o alguien sin conocerlo todo?




lunes, 7 de enero de 2019

Perdidos en el espacio


Recuerda mirar arriba, a las estrellas, y no abajo, a tus pies. Intenta encontrar el sentido a lo que ves, y pregúntate que es lo que hace que el universo exista. Se curioso. Y por muy difícil que te parezca la vida, siempre hay algo que puedes hacer y en lo que puedes tener éxito. Lo único que cuenta es no rendirse

Stephen Hawking


Sí, el universo tuvo un principio y sí, este continua evolucionando. Y sí, cada uno de los átomos de nuestro cuerpo salió del Big Bang en esos hornos termonucleares de gran masa a los que llamamos estrellas. No estamos simplemente en el universo, somos parte de él. Podríamos decir que somos la capacidad que tiene de conocerse a si mismo, y apenas estamos empezando

Neil deGrasse Tyson




miércoles, 2 de enero de 2019

Amigos hasta la muerte


El batallón se había replegado del campo de batalla a un refugio. La contienda era cruelmente combativa. El soldado, muy triste, pidió permiso a su oficial para rescatar al amigo del alma que no había regresado:

- "Mi amigo no ha regresado del campo de batalla, señor. Solicito permiso para ir a buscarlo".

- “Permiso denegado, soldado. No quiero que arriesgue usted su vida por un hombre que probablemente ha muerto”

El muchacho no encontraba consuelo y sentía una necesidad poderosa de buscar a su compañero.

Siguiendo un impulso superior se escapó sin autorización. Al poco tiempo regresó mortalmente herido, arrastrando con gran esfuerzo el cuerpo de su querido amigo. El oficial lo recibió furioso:

- “¡Ya le dije yo que había muerto!¡Ahora he perdido a dos hombres! Dígame, ¿merecía la pena salir allá para traer un cadáver?”

- "¡Claro que merecía la pena, señor!. Cuando llegué, él todavía estaba con vida, maltrecho. Cuando me vio, su rostro se iluminó, y alcanzó a decirme en voz baja:

- "¡Mario... estaba seguro que me vendrías a buscar!"... y murió.




martes, 1 de enero de 2019

Actitud


Juan era el tipo de persona que te encantaría ser. Siempre estaba de buen humor y siempre tenia algo positivo que decir. Cuando alguien le preguntaba como le iba, él respondía: "Si pudiera estar mejor tendría un gemelo!!!".


Él era un gerente único porque tenia varias camareras que lo habían seguido de restaurante en restaurante. La razón por la que las camareras seguían a Juan era su actitud. Él era un motivador natural. Si un empleado tenia un mal día, Juan estaba ahí para decirle al empleado como ver el lado positivo de la situación.

Ver este estilo realmente me causo curiosidad, así que un día fui a buscar a Juan y le pregunte: "No lo entiendo! No es posible ser una persona positiva todo el tiempo. ¿Cómo le haces???".

Juan respondió: "Cada mañana me despierto y me digo a mí mismo; Juan, tienes dos opciones hoy. Puedes escoger estar de buen humor o puedes escoger estar de mal humor. Escojo estar de buen humor. Cada vez que sucede algo malo, puedo escoger entre ser una víctima o aprender de ello. Escojo aprender de ello. Cada vez que alguien viene a mí para quejarse, puedo aceptar su queja o puedo señalar el lado positivo de la vida. Escojo el lado positivo de la vida."

"Si claro, pero no es tan fácil", proteste.
"Si lo es" dijo Juan. "Todo en la vida es acerca de elecciones. Cuando quitas todo lo demás, cada situación es una elección. Tu eliges como reaccionas a situaciones. Tu eliges como la gente afectara tu estado de animo. Tu eliges estar de buen humor o mal humor. En resumen, tu eliges como vivir la vida."

Reflexioné en lo que me dijo Juan. Poco tiempo después, deje la industria de restauración para iniciar mi propio negocio. Perdimos contacto, pero con frecuencia pensaba en él cuando tenia que hacer una elección en la vida en vez de reaccionar a ella.

Varios años mas tarde, me entere que Juan hizo algo que se supone nunca debe hacerse en un negocio de restaurante: dejo la puerta de atrás abierta una mañana y fue asaltado por tres ladrones armados. Mientras trataba de abrir la caja fuerte, su mano temblando por el nerviosismo, resbaló de la combinación. Los asaltantes sintieron pánico y le dispararon. Con mucha suerte, Juan fue encontrado relativamente pronto y llevado de emergencia a un hospital local.

Después de 18 horas de cirugía y semanas de terapia intensiva, Juan fue dado de alta del hospital aun con fragmentos de bala en su cuerpo.
Me encontré con Juan seis meses después del accidente. Cuando le pregunte como estaba, él respondió: "Si pudiera estar mejor, tendría un gemelo. Quieres ver mis cicatrices?"

Rehuse ver sus heridas, pero si le pregunte que había pasado por su mente cuando sucedió el asalto.
"Lo primero que vino a mi mente fue que debí haber cerrado con llave la puerta de atrás", dijo Juan. "Después, cuando estaba tirado en el piso, recordé que tenia dos opciones: podía elegir vivir o podía elegir morir. Elegí vivir."
"No sentiste miedo? Perdiste conciencia?" Le pregunte.
Juan continuo: "Los paramédicos fueron geniales. Ellos no dejaban de decirme que iba a estar bien. Pero cuando me llevaron a la sala de emergencias y vi las expresiones en las caras de médicos y enfermeras, realmente me asuste. En sus ojos podía leer; 'Es un hombre muerto'. Supe que necesitaba tomar acción."
"Que hiciste?, Le pregunte.

"Bueno había una robusta enfermera haciéndome preguntas", dijo Juan. "Me pregunto si era alérgico a algo, 'Si?, respondí. Los doctores y enfermeras dejaron de trabajar y esperaban escuchar mi respuesta.... Tome un respiro profundo y les grite, 'A las Balas!' Mientras reían les dije; 'Estoy escogiendo vivir. Opérenme como si estuviera vivo, no muerto'."

Juan vivió gracias a la habilidad de sus doctores; pero también debido a su asombrosa actitud. Aprendí de él que cada día tenemos la elección de vivir plenamente. La actitud, al final, lo es todo.
Tu, ahora, tienes dos alternativas: ………………